miércoles, 5 de noviembre de 2025

Lo humano en lo criminal

Instituto Psiquiátrico Dr. Horwitz Barak, 2024

II SEMINARIO DE PSICOANÁLISIS Y CRIMINOLOGÍA: DE LA NATURALEZA CRIMINAL

Escrito elaborado por: Elizabeth Castro.


Lo humano en lo criminal

En el momento en que vi el afiche donde se anunciaba el seminario, me sorprendió que se titulara “de la naturaleza criminal”, lo tuve que leer varias veces con el trascurso de los encuentros: ¿Naturaleza?, ¿qué de natural hay en lo criminal?

Si sabemos que ya con entrar en contacto con el lenguaje, de manera transestructural, perdemos lo natural que sí podría tener el animal no humano, y si como dice el título del afiche, el crimen tiene algo natural ¿ese algo se escapa a lo humano?

En los encuentros del Seminario, Raúl Vega parafrasea a Jacques Lacan para compartirnos que el nacimiento de los humanos lo da la ley y que colocarse por fuera de ella -cuando se trata de un crimen- adquiere un valor de acto, de pasaje al acto o de acting-out.

Por su parte, Alberto Cayazzo, elabora a partir de Jacques-Alain Miller que lo humano puede ser lo conflictivo entre la ley y el goce y que, por no haber retrocedido ante su deseo, el sujeto criminal es extraído de la masa por parte de los otros.

Nos cuenta Raúl que, en términos jurídicos, en Chile no se habla de crimen sino de delito, y que para ser considerado como tal, debe corresponder a una conducta realizada por un sujeto, conducente a un hecho penal, no llevada a cabo en legítima defensa ni en cumplimiento de la ley cívica (por ejemplo, en las fuerzas armadas). Esta definición de delito es contextual; responde a sistemas legislativos histórico y geolocalizados.

En ese sentido, el crimen en cambio, para el psicoanálisis va más allá de lo jurídico o del análisis moral que podamos realizar. Respecto a lo que en un crimen ha sido transgredido, Silvia Bleichmar (2006) sugiere “(…) no se trata sólo del cumplimiento de la ley, se trata del cumplimiento de una ley interna respecto al semejante”, ética que lamentablemente muchas veces no ejerce quien está como autoridad (p. 172).

Si nos remontamos al mito primigenio freudiano, el parricidio consumado, da paso a la fundación del pacto social mediante el establecimiento de la prohibición; subsistiendo al acto, no obstante, un generalizado sentimiento de culpa (Freud, 1912). Respecto a qué tan consciente o cómo es experimentado para las diferentes particularidades clínicas -histeria, neurosis obsesiva, melancolía, paranoia, perversión, etc.- continuamos investigando a la fecha, a partir de la escucha de los testimonios singulares de quienes han realizado crímenes.

Bleichmar sostiene: “(…) hay múltiples razones para el delito, así como hay múltiples razones para trabajar en un servicio penitenciario” (2006, p. 169). Rosa Lagos, nos advierte que, si tratamos al sujeto criminal sólo desde el cumplimiento de la ley (por ejemplo, reduciendo nuestro trabajo en determinar si debe o no ser considerado imputable) estamos contribuyendo a su deshumanización, al no darle lugar a que pueda tomar implicancia sobre su acto y dar una respuesta que tenga que ver con su verdad inconsciente.

Lo único inhumano en el asunto, a modo de salvedad –como nos la expone Silvia Macri- debe ser la función del analista de no dejarse conmover como sujeto ante el relato, para poder escuchar, intervenir y dar lugar a la investigación. Esa inhumanidad no obstante, no es sin pasar por el propio análisis, el control de la clínica y la formación permanente; no es un sin una legalidad dada por una ética y conlleva también una lectura de la época.

Un ejemplo de esto último, lo trae Daniela Ansaldo, quien siguiendo a Bleichmar, analiza la inhumanidad subyacente al capitalismo, con la cual un sujeto puede llegar a ser considerado sólo a partir de su desempeño, sin tenerse en cuenta sus lazos. En nuestro trabajo, por el contrario, procuramos contribuir en que un sujeto pueda simbolizar, contar con lazos sociales y hallar soluciones que lo no conduzcan a nuevos crímenes.

En tanto, para nuestros estudios, crimen y real no tienen equivalencia, no nos quedamos con el hecho, irrealizamos el asunto. Conceptos como deseo, goce, culpa, kakon, búsqueda de castigo, responsabilidad o atribución subjetiva, nos ayudan a comprender una lógica posible que subyaga a un crimen para un ser hablante; comprensión que se debe hacer crimen por crimen, hablante por hablante, a partir de sus decires. Por este motivo, no debe sorprendernos demasiado que un mismo sujeto pueda tener una relación distinta con dos crímenes que haya realizado, así como que otro pueda no haber registrado un crimen que cometió.

Para finalizar, concluyo que lo que escapa a lo humano no es el crimen, sino lo real, la naturaleza y la capacidad para acabar de significar. Volviendo a la cuestión del título del afiche, si no juzgamos el libro por su portada sino al Seminario por su recorrido, sabremos que en los encuentros fuimos no sin, pero más allá de la cuestión del real en lo criminal. A fin de cuentas, constatamos, el crimen no es natural, es humano.


Bleichmar, S. (2006). Violencia social, violencia escolar: de la puesta de límites a la construcción de legalidades. Poner palabras al horror. Ética y subjetividad en el ámbito carcelario. Noveduc, Buenos Aires, 2014.

Freud, S. (1912). Obras Completas. Vol. XIII. Tótem y Tabú. Amorrortu, Buenos Aires, 2010.


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