viernes, 14 de noviembre de 2025

Nos dejamos usar no de cualquier manera



Instituto Psiquiátrico Dr. Horwitz Barak, 2025

III SEMINARIO DE PSICOANÁLISIS: CLÍNICA DE LA NEUROSIS

Escrito elaborado por: Elizabeth Castro.

 

Nos dejamos usar no de cualquier manera

 

“El deseo del análisis no es un deseo puro.

Es el deseo de obtener la diferencia absoluta”

(Lacan, J. El Seminario 11,

Los Cuatro Conceptos Fundamentales del Psicoanálisis,

Buenos Aires, Paidós, 2016 p. 284)

 

A lo largo de los años -desde Freud, con Lacan, con otros psicoanalistas y analizantes-, la clínica de la neurosis nos enseña que en un tratamiento el analista pagará con su ser, que sabrá que el intercambio que se llevará a cabo no consistirá en una mera conversación o enseñanza y que se dedicará a calcular intervenciones -con el uso de semblantes- para habilitar demanda, división, cesión de goce, amor de transferencia e identificación al síntoma por parte del analizante.

La demanda -condición del tratamiento- en tanto deformación de la necesidad y que se le dirige al Otro, sólo va a aparecer si podemos ubicarnos como causa de deseo, si podemos aportar nuestra presencia (y ausencia), nuestra voz (y silencio), nuestra mirada (y dejar de mirar), si podemos resguardar un vacío y dejarnos activamente usar para la transferencia, sin descuidar el y en control respecto a nuestra contratransferencia.

Convenimos en que dejarnos usar no quiere decir que estemos dispuestos a lo que sea, ni de la forma que sea, sino que consintamos a ocupar un lugar, el de un semblante de objeto. Por supuesto, no se trata de que asumamos una pasividad, una sumisión o un intento de dominación. Y no, no nos haremos los héroes mártires, los tiranos intransigentes, las máquinas superpotentes, los pobrecitos a sobrecuidar.

Ese lugar, el de semblante de objeto, implica una actividad: trabajamos también colocando límites que respondan a una legalidad, cortando y aportando palabras para acotar. La misma abstinencia del silencio es sumamente activa si constituye una intervención. Y la intervención, que llega a constituir un acto cuando logra producir un efecto, deviene de la ética del deseo del analista –deseo que constantemente debemos constatar- y se justifica por el penar de más del analizante que nos ha autorizado a analizarle.

En definitiva, llevamos al extremo la clínica psicoanalítica de los detalles, cuando buscamos la máxima diferencia que constituye a un sujeto, su singularidad. Para eso, con nuestro deseo encarnado -por tanto no anónimo- alojamos a quien admitimos como analizante, no desde una identificación, una moral o de manera salvaje, sino con su síntoma y lo más advertidos posible de nuestra enunciación y del nuestro, y con nuestra docta ignorancia, sin suponerle de antemano un decir particular.

Nos dejamos usar, pero no de cualquier manera, lo hacemos usando a nuestros propios analistas y a nuestros controladores, para poder sostener un lugar vacío y para no dejar de tener en consideración aquello que nos va a permitir poner al deseo del analista en juego.




miércoles, 5 de noviembre de 2025

Lo humano en lo criminal

Instituto Psiquiátrico Dr. Horwitz Barak, 2024

II SEMINARIO DE PSICOANÁLISIS Y CRIMINOLOGÍA: DE LA NATURALEZA CRIMINAL

Escrito elaborado por: Elizabeth Castro.


Lo humano en lo criminal

En el momento en que vi el afiche donde se anunciaba el seminario, me sorprendió que se titulara “de la naturaleza criminal”, lo tuve que leer varias veces con el trascurso de los encuentros: ¿Naturaleza?, ¿qué de natural hay en lo criminal?

Si sabemos que ya con entrar en contacto con el lenguaje, de manera transestructural, perdemos lo natural que sí podría tener el animal no humano, y si como dice el título del afiche, el crimen tiene algo natural ¿ese algo se escapa a lo humano?

En los encuentros del Seminario, Raúl Vega parafrasea a Jacques Lacan para compartirnos que el nacimiento de los humanos lo da la ley y que colocarse por fuera de ella -cuando se trata de un crimen- adquiere un valor de acto, de pasaje al acto o de acting-out.

Por su parte, Alberto Cayazzo, elabora a partir de Jacques-Alain Miller que lo humano puede ser lo conflictivo entre la ley y el goce y que, por no haber retrocedido ante su deseo, el sujeto criminal es extraído de la masa por parte de los otros.

Nos cuenta Raúl que, en términos jurídicos, en Chile no se habla de crimen sino de delito, y que para ser considerado como tal, debe corresponder a una conducta realizada por un sujeto, conducente a un hecho penal, no llevada a cabo en legítima defensa ni en cumplimiento de la ley cívica (por ejemplo, en las fuerzas armadas). Esta definición de delito es contextual; responde a sistemas legislativos histórico y geolocalizados.

En ese sentido, el crimen en cambio, para el psicoanálisis va más allá de lo jurídico o del análisis moral que podamos realizar. Respecto a lo que en un crimen ha sido transgredido, Silvia Bleichmar (2006) sugiere “(…) no se trata sólo del cumplimiento de la ley, se trata del cumplimiento de una ley interna respecto al semejante”, ética que lamentablemente muchas veces no ejerce quien está como autoridad (p. 172).

Si nos remontamos al mito primigenio freudiano, el parricidio consumado, da paso a la fundación del pacto social mediante el establecimiento de la prohibición; subsistiendo al acto, no obstante, un generalizado sentimiento de culpa (Freud, 1912). Respecto a qué tan consciente o cómo es experimentado para las diferentes particularidades clínicas -histeria, neurosis obsesiva, melancolía, paranoia, perversión, etc.- continuamos investigando a la fecha, a partir de la escucha de los testimonios singulares de quienes han realizado crímenes.

Bleichmar sostiene: “(…) hay múltiples razones para el delito, así como hay múltiples razones para trabajar en un servicio penitenciario” (2006, p. 169). Rosa Lagos, nos advierte que, si tratamos al sujeto criminal sólo desde el cumplimiento de la ley (por ejemplo, reduciendo nuestro trabajo en determinar si debe o no ser considerado imputable) estamos contribuyendo a su deshumanización, al no darle lugar a que pueda tomar implicancia sobre su acto y dar una respuesta que tenga que ver con su verdad inconsciente.

Lo único inhumano en el asunto, a modo de salvedad –como nos la expone Silvia Macri- debe ser la función del analista de no dejarse conmover como sujeto ante el relato, para poder escuchar, intervenir y dar lugar a la investigación. Esa inhumanidad no obstante, no es sin pasar por el propio análisis, el control de la clínica y la formación permanente; no es un sin una legalidad dada por una ética y conlleva también una lectura de la época.

Un ejemplo de esto último, lo trae Daniela Ansaldo, quien siguiendo a Bleichmar, analiza la inhumanidad subyacente al capitalismo, con la cual un sujeto puede llegar a ser considerado sólo a partir de su desempeño, sin tenerse en cuenta sus lazos. En nuestro trabajo, por el contrario, procuramos contribuir en que un sujeto pueda simbolizar, contar con lazos sociales y hallar soluciones que lo no conduzcan a nuevos crímenes.

En tanto, para nuestros estudios, crimen y real no tienen equivalencia, no nos quedamos con el hecho, irrealizamos el asunto. Conceptos como deseo, goce, culpa, kakon, búsqueda de castigo, responsabilidad o atribución subjetiva, nos ayudan a comprender una lógica posible que subyaga a un crimen para un ser hablante; comprensión que se debe hacer crimen por crimen, hablante por hablante, a partir de sus decires. Por este motivo, no debe sorprendernos demasiado que un mismo sujeto pueda tener una relación distinta con dos crímenes que haya realizado, así como que otro pueda no haber registrado un crimen que cometió.

Para finalizar, concluyo que lo que escapa a lo humano no es el crimen, sino lo real, la naturaleza y la capacidad para acabar de significar. Volviendo a la cuestión del título del afiche, si no juzgamos el libro por su portada sino al Seminario por su recorrido, sabremos que en los encuentros fuimos no sin, pero más allá de la cuestión del real en lo criminal. A fin de cuentas, constatamos, el crimen no es natural, es humano.


Bleichmar, S. (2006). Violencia social, violencia escolar: de la puesta de límites a la construcción de legalidades. Poner palabras al horror. Ética y subjetividad en el ámbito carcelario. Noveduc, Buenos Aires, 2014.

Freud, S. (1912). Obras Completas. Vol. XIII. Tótem y Tabú. Amorrortu, Buenos Aires, 2010.