Reseña realizada por Andrea Báez y Elizabeth Castro.
Tras haber leído diálogo tras diálogo el caso clínico, en esta oportunidad nos reunimos para comentar parte de la Epicrisis que realiza Freud sobre el desarrollo y la solución de la fobia de Juanito, que no alcanzaba a cumplir los 5 años de edad; donde lo singular es dado por que los dichos de Freud son incluidos -a su insistente manera- por un analista padre, entre sus diálogos cotidianos con su propio hijo.
En este capítulo, Freud repasa el historial clínico dialogando ahora contra sí mismo. Como con cada caso que publica, pretende contrastar uno de los fundamentos teóricos del psicoanálisis en desarrollo con experiencia clínica; más específicamente, busca elementos de refuerzo o desestimación de sus Tres ensayos de teoría sexual (1905) y en adicción, extrae aprendizajes contribuyentes al entendimiento del funcionamiento del síntoma fóbico y de la vida anímica infantil.
Al comenzar dicha revisión, Freud logra despejar la sospecha de sugestión de parte del padre hacia Juanito, dada la innegable independencia que ha mostrado el niño en la construcción de sus teorías sexuales infantiles a partir de su propia observación e iniciativa a la investigación, sin incitación para ello. Asimismo, las fantasías y sueños de Juanito aparecen enteramente ajenas al adulto.
De todas maneras, Freud aclara que en sí mismo, el psicoanálisis no es una indagación científica libre de tendencia, sino una intervención que busca cambiar algo, siendo el consentimiento del otro necesario en este proceso. Surge en la sesión -siguiendo a Lacan- la siguiente digresión: el psicoanálisis implica el deseo del analista, vale decir, aquella función que busca hacer aparecer al sujeto del inconsciente develando su máxima singularidad.
Así también, se aprecian las maneras en que el caso ejemplifica cómo las experiencias corporales van dando lugar a las primeras construcciones del mundo: explicaciones de cómo funcionan las cosas a partir de las satisfacciones del propio cuerpo (por ej. teoría de que los bebés nacen analmente). Distinguimos la función del falo -usando nociones lacanianas- en la definición que hace Juanito de lo animado versus inanimado gracias a tener o no “el hace-pipí”. Constatamos la perturbación que el niño experimenta cuando su propia indagación va afectando la coherencia de la cosmovisión que ha logrado construir y cómo es asediado por una fuerte angustia de castración inconsciente.
Freud considera que, parte de las incongruencias entre lo que dice y piensa Juanito, pueden ser debidas a resistencias frente a material inconsciente que aún no puede dominar. En ese sentido, Freud destaca que el amor a la verdad se suele observar más fuertemente en niños que en adultos y que los niños no mienten sin razón. Comentamos que la mentira en los niños suele cumplir la función de poner una distancia al otro, lo cual también se puede constatar en la relación de Juanito con su padre: en ocasiones, ante interrogatorios algo intrusivos de parte de este último -en su afán investigador de la aplicabilidad de la teoría- el niño respondió con burlas o mentiras.
De la misma manera, Freud añade que la incerteza de los enunciados infantiles responde al enorme poder de las fantasías, así como en los adultos al enorme poder de los prejuicios. Observamos que, así, las fantasías en los niños tendrían la función de velar el agujero en lo real y producir una satisfacción, similar a la ensoñación o ficción creativa en los adultos. También comentamos cómo las formas de satisfacción sirven para enlazarse al otro (por ej., caricias, bailes, compartir el gusto por determinados objetos).
*Actividad de Biblioteca de la NELcf.-Santiago: Los Casos Clínicos de S. Freud "Caso Juanito". Responsable Francisco Pisani, encuentro del 10 de octubre de 2022.


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